Calibrar la pantalla del monitor

Mayo 2017



Si eres fotógrafo, diseñador gráfico, amateur o profesional, y deseas editar correctamente tus imágenes, pero no tienes los medios de adquirir una pantalla gráfica de alta gama con una panel IPS moderno, la sonda colorimétrica es el mejor medio de calibrar tu monitor. Sometimos a un test una sonda Spyder3 Pro de Datacolor sobre 2 pantallas estándar para saber si vale la pena.

Las configuraciones de fábrica


Las dos pantallas lado a lado presentan diferencias evidentes a simple vista. Una tiene tonos calientes y una luminosidad más baja, la otra por el contrario es un poco fría, con magentas bastante fuertes sobre ciertas zonas claras, así como un contraste un poco más saturado. Es evidente que nuestras dos pantallas no presentan colores reales, sabiendo que en general, los ajustes por parte del fabricante son a menudo más favorecedoras que los ajustes personalizados.

El problema en la fotografía, y especialmente en la edición de imágenes, es que el monitor no reproduzca con fidelidad los colores porque crearía errores en la impresión. Aunque se envíe las imágenes a un laboratorio fotográfico o que se imprima uno mismo, el resultado podría ser decepcionante. Editar imágenes sobre una pantalla mal calibrada podría causar que en la impresión se vea contrastes muy fuertes, dominancia de colores, luminosidad demasiado baja o al contrario sobreexposición.

El mejor remedio es pues optar por una sonda de calibración. Los precios varían entre 80 y 250€ aproximadamente. Lo que fija el precio no es la sonda, sino el programa que permitirá medir los colores y crear un perfil adaptado a su pantalla. Por ejemplo, una sonda de 80€ no medirá tantos colores como una sonda de 250€. Spyder 3 Pro de Datacolor se sitúa entre los dos, a un precio aproximado de 130€.

La calibración



Para calibrar su pantalla, Datacolor proporciona una sonda que va a medir los colores, la luminosidad, el contraste y el punto blanco de su pantalla. El programa ofrece diferentes parches y crea un perfil atribuido a su pantalla. Es hasta posible calibrar dos pantallas independientemente, muy práctico si trabajas con más de una pantalla y si quieres comparar la edición de fotos sobre dos soportes distintos.

La primera etapa consiste en un ajuste manual de la luminosidad y del contraste, gracias a dos puntos de controles para distinguir una gama extensa de blancos, grises y negros. Este ajuste manual directamente se hace en el menú de configuración de la pantalla.

Luego, sigue las instrucciones del programa: para el punto blanco, escoge 6 500k que es un valor medio estándar. Es posible escoger 5 000k para más precisión, pero también habrá que adaptar su iluminación para tener una luz ambiente a 5 500k y perfiles personalizados para los documentos.

Coloca la sonda como indica el programa. Éste pasará una serie de parches, de diferentes colores. Mientras que la sonda calibra, no toques nada para no interferir con su trabajo. Una vez acabado, la sonda crea un perfil que puedes nombrar como desees. Este perfil directamente es integrado en la configuración Windows de tu pantalla.

Para verificar tu perfil, Spyder te ofrece una serie de imágenes, a colores, en blanco y negro, más o menos contrastadas. Un botón permite cambiar la pantalla calibrada al no calibrado, y comprobar así los diferentes cambios...

El cambio


La prueba antes y después hecha por el programa es interesante. Permite comprobar rápidamente los cambios y las posibles mejoras. Así, antes de la calibración, comprobamos que la luminosidad es más intensa que lo normal, volviendo los contrastes un poco más tenues pero más favorecedores, acompañados de una preponderancia de magenta. El problema, es que los degradados son a veces mal reproducidos, con matices débiles.

El negro y el blanco son más neutros, menos amarillo y un poco menos rojo. Los matices de grises son más agradables, el blanco es menos agresivo para dejar el gris expresarse un poco más en las sombras.

Las primeras impresiones son un poco desconcertantes, como si la pantalla fuera un poco más oscura, como si a los colores le faltara saturación, pero corresponde mucho más a la realidad que lo que quieren mostrarnos los fabricantes.

Conclusión


El defecto, sobre una pantalla estándar, es que la baja luminosidad no permite distinguir bien los detalles en las sombras o en las altas luces. La dinámica de la pantalla es a menudo insuficiente para ver todo correctamente. Los negros son demasiado negros por ejemplo y es por esta razón que la configuración por defecto es más luminosa, en detrimento de las zonas más claras y los diferentes degradados que se ven afectados. Comparando con las impresiones, comprobamos que el contraste es mayor antes de la calibración y los degradados no están verdaderamente presentes, pero los detalles en las sombras son muy visibles. ¿Es necesario calibrar la pantalla si los detalles desaparecen?

El resultado final, después de la calibración, son colores más fieles y más neutros. En las configuraciones de fábrica se da la preponderancia de magenta o amarillo. La luminosidad demasiado fuerte permite realzar la imagen pero engaña el ojo a causa de un contraste poco fiel.

Por lo tanto, se recomienda calibrar la pantalla, especialmente si se va a editar los colores en las imágenes ya que los detalles en las sombras y en las zonas más claras son difíciles de trabajar con la configuración de fábrica, poco adaptada para la edición de fotos.


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Publicado por Carlos-vialfa. Última actualización: 14 de octubre de 2011 a las 00:02 por Carlos-vialfa.
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